31 Mayo 2006.
El debate del Estado de la Nación es como una obra de teatro, con un actor principal, otro que quiere quitarle el sitio y otros secundarios.
Todos van con su papel bien aprendido y cuando hay una variación sobre el guión, se entra en una especie de diálogo para besugos. Uno dice buenos dias y el otro contesta buenas tardes.
Lo único de positivo que tiene es que dentro del fragor de la pelea, se dicen cosas compremetidas que después habrá que cumplir, o al menos justificar.
Pero como son gente de experiencia en la berborrea, se sale siempre del trance, unos bien y otros menos bien y el sainete acaba bien.